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2 - 5 April 2011, New Orleans
Como todos los años, decenas de miles de cardiólogos de todos los rincones del mundo, se dan cita en las sesiones científicas anuales del American College of Cardiology. En esta oportunidad la ciudad de Nueva Orleans alberga a uno de los congresos más importantes de la agenda científica mundial.

El interés de los temas allí presentados desborda siempre las expectativas y se hace cada vez más difícil tratar de resumir lo más importante allí expuesto.

En esta tarea de selección comenzamos por comentar un tema de actualidad referente a la angioplastia. Sabemos que la angioplastia coronaria intraluminal (ACI) se emplea cada vez más para tratar la estenosis no protegida del tronco de la coronaria izquierda aunque la derivación aortocoronaria (DAC) ha sido considerada como el tratamiento de elección. En uno de los trabajos presentados, se afirma que en este estudio aleatorio de pacientes con estenosis no protegida del tronco de la coronaria izquierda, se mostro que el ACI con stents liberadores de sirolimus no fue inferior a la DAC con respecto a episodios cardiacos o cerebrovasculares adversos. Sin embargo, el margen de no inferioridad fue amplio y los resultados no se pueden trasladar a la clinica.

En cuanto a la cirugía de derivación aortocoronaria en pacientes con disfunción ventricular izquierda, aun no se ha determinado bien la importancia de la derivación aortocoronaria (DAC) para el tratamiento de pacientes con enfermedad coronaria e insuficiencia cardiaca.

Entre julio de 2002 y mayo de 2007, un total de 1212 pacientes con fracción de eyección del 35% o menos y enfermedad coronaria factible de recibir tratamiento con DAC fueron asignados aleatoriamente a tratamiento médico solo (602 pacientes) o tratamiento médico más DAC (610 pacientes).

El criterio principal de valoración fue la tasa de muerte por cualquier causa. Los criterios secundarios fueron las tasas de muerte por causas cardiovasculares y de muerte por cualquier causa u hospitalización por causas cardiovasculares.

En este estudio aleatorio, no hubo diferencia significativa entre el tratamiento médico sólo y el tratamiento médico más DAC con respecto al criterio principal de valoración que fue la muerte por cualquier causa. Los pacientes asignados a DAC, en relación con los asignados a tratamiento médico sólo, tuvieron menores tasas de muerte por causas cardiovasculares y de muerte por cualquier causa u hospitalización por causas cardiovasculares.

Como se previno, la DAC se asoció con riesgo temprano de muerte por cualquier causa entre todos los pacientes sometidos al procedimiento. Los pacientes tratados con DAC y tratamiento médico intensivo por enfermedad coronaria y disfunción del ventrículo izquierdo están expuestos a este riesgo como resultado de la intervención quirúrgica.

El número total de muertes fue mayor en el grupo quirúrgico que en el grupo de tratamiento médico durante más de 2 años después de la aleatorización.

Las decisiones terapéuticas para los pacientes con enfermedad coronaria asociada con disfunción del ventrículo izquierdo han estado limitadas por la ausencia de datos comparativos aleatorios sobre la revascularización.

Análisis de subgrupos pequeños de los estudios aleatorios anteriores sobre DAC en pacientes con angina estable crónica disuadieron a muchos médicos de proseguir con estudios diagnósticos para la enfermedad coronaria o la revascularización en pacientes que consultan por insuficiencia cardiaca. Las recomendaciones todavía apoyan este enfoque.

En ausencia de evidencia directa, la atención se volvió hacia la detección del miocardio aguda y crónicamente subperfundido, pero viable (miocardio que sufre aturdimiento o hibernación), trastorno para el que se puede lograr la recuperación funcional con reperfusión. Los pacientes con la mayor probabilidad de recuperación funcional así como aquellos en quienes se debe evitar la DAC , se seleccionan mediante estudios por imágenes y factores clínicos.

En cuanto al tratamiento de la hipertensión en el anciano, se trata de un terreno de debate con diferentes opiniones respecto de la presión arterial óptima y el fármaco de primera línea.

En este Congreso, el Dr. Norman Kaplan (University of Texas Southwestern Medical Center, Dallas, TX, USA), realizó una puesta al día del tratamiento de la hipertensión arterial en el anciano.

La mayoría de las personas que nacieron a partir del año 2000 vivirán 100 o más años y la presión arterial sistólica o la diastólica aumenta con la edad, sin que se perciba una meseta.

Un análisis del estudio Framingham, mostró que el 90% de las personas que eran normotensas a la edad de 55–65 años desarrollaron hipertensión durante los siguientes 20 años.

Los ancianos tienen hipertensión arterial sistólica e hipotensión ortostática. Otras características son: ausencia del dipping nocturno de la presión arterial e hipotensión postprandial que se asocian todas ellas con mal pronóstico. “En los ancianos debemos investigar la presencia de hipotensión ortostática en los pacientes hipertensos”, manifestó el Dr. Kaplan. Se les debe informar conceptos básicos: evitar la pérdida de líquidos, levantarse lentamente de la cama, mantener elevada la cabeza unos 15 grados en la cama, tomar desayuno liviano y usar medias largas elásticas.

La complicación más grave de la hipertensión arterial es el accidente cerebrovascular.

Un metaanálisis de 147 estudios mostró el impacto relativo de diferentes antihipertensivos en la prevención de episodios coronarios y de accidente cerebrovascular. Si bien todas las clases de antihipertensivos fueron equivalentes para prevenir el infarto de miocardio había diferencias claras en la prevención del accidente cerebrovascular.

Los beta bloqueantes resultaron ser menos eficaces mientras que los bloqueantes cálcicos y los diuréticos fueron más eficaces para prevenir el accidente cerebrovascular. Los bloqueantes cálcicos, parecen ser especialmente eficaces para prevenir el accidente cerebrovascular porque reducen la presión arterial central, disminuyendo por lo tanto la presión de la sangre que llega al cerebro.

Otro factor puede ser el efecto de los bloqueantes del calcio en las variaciones de la presión arterial sistólica.

Los diuréticos que no son del asa también suprimen las variaciones de la presión arterial, aunque lo hacen en menor grado. En cambio, los inhibidores de la enzima convertidora de laangiotensina, los bloqueantes de los receptores de la angiotensina y los beta-bloqueantes, aumentan la variabilidad de la presión arterial.

Además de la prevención del accidente cerebrovascular, los antihipertensivos tienen otros beneficios en los ancianos. En los pacientes de ≥ 80 años, estos fármacos reducen cualquier causa de mortalidad en el 21%, de mortalidad cardiovascular en el 23% y de insuficiencia cardiaca en el 64%, en relación con el placebo. “Es adecuado mantener un valor de presión arterial de 150/70 mmHg en los ancianos. La reducción exagerada de la presión arterial, restringe la perfusión coronaria con consecuencias catastróficas”, manifestó el Dr. Kaplan.

Otro interesante tema discutido fue el de la reparación percutánea o cirugía para la insuficiencia mitral. La reparación de la válvula mitral se puede efectuar con la implantación percutánea de un clip que agarra y aproxima los bordes de las valvas mitrales en el origen del chorro de regurgitación. Se concluye que aunque la reparación percutánea fue menos eficaz que la cirugía tradicional para reducir la insuficiencia mitral, el procedimiento fue más seguro y los resultados clínicos fueron similares.

Una interesante aportación, fue la referida a la administración semanal de una dosis de rosuvastaina. Se sabe que las estatinas reducen los eventos cardiovasculares, no obstante las limitaciones de la terapia incluyen falta de adherencia a largo plazo, costo y eventos adversos.

Una estrategia alternativa de dosificación de una única dosis semanal, podría contribuir a limitar estas barreras comunes.

La hipótesis inicial fue que un régimen de altas dosis semanales de estatinas podrían producir cambios comparables en los lípidos con estándares de seguridad semejantes a los de la dosificación habitual.

Los participantes fueron aleatorizados a 80 mg de rosuvastatina en una dosis semanal única (n= 10) o atorvastatina 10 mg (n = 7) al día en un estudio piloto doble ciego de 8 semanas de duración. Los perfiles de lípidos, PCRus, laboratorio de función hepática y creatinina quinasa (CPK) fueron evaluados al inicio del estudio, y 1‐4 y 5‐8 días después de la última dosis.

Ambos tratamientos produjeron reducciones significativas (<0,05) en el colesterol total y LDL‐C desde el inicio hasta días 1‐4 y 5‐8 después de la última dosis. No se observaron diferencias significativas entre los dos grupos para los cambios en el HDL‐ , triglicéridos y PCRus.

Cada tratamiento fue bien tolerado sin acontecimientos adversos graves.

Se llegó a la conclusión de que la rosuvastatina 80 mg en una dosis semanal única proporciona reducciones comparables de LDL‐ C, a 10 mg de Atorvastatina al dia. Un régimen de altas dosis semanales únicas de estatinas podría ser una alternativa para los pacientes con mayores barreras a la terapia estándar de todos los días.

Se presentaron los resultados del estudio PARTNER: reparación transcatéter de la aorta. Los resultados mostraron que en los pacientes con estenosis aórtica y con alto riesgo quirúrgico, el reemplazo de la válvula aórtica transcateter (RVATC) dio resultados similares al reemplazo de la válvula aortica convencional (RVAoC) al año de seguimiento.

El PARTNER (Placement of AoRTic traNscathetER valves) fue el primer estudio aleatorio que comparó el RVATC con el RVAoC en pacientes de alto riesgo sintomáticos. Se entiende por alto riesgo, cuando el pronóstico de la mortalidad quirúrgica es ≥15 % (según criterios del cardiólogo y del cirujano) y mínima puntuación de riesgo de la Society of Thoracic Surgeons (STS) ≥ 10%.

Los pacientes sometidos a RVATC, recibieron una bioprótesis de pericardio bovino expandible con balón de 23 o 26mm Edwards Sapien y con soporte de acero.

La mortalidad de cualquier causa a los 30 días en el RVATC fue significativamente inferior a la mortalidad de RVAoC (3,7% versus 8,2%, respectivamente; p=0,05). Sin embargo, al cabo de un año estas diferencias se igualaron. Al término de un año el accidente cerebrovascular grave se produjo en el 5,1% de los pacientes del grupo RVATC y en el 3,5% en el grupo RVAoC ( p = NS), pero las complicaciones vasculares se observaron en el 11,0% versus 3,2%, respectivamente (p<0,001).

Las grandes hemorragias se observaron en el 9,3% de los pacientes tratados con RVATC versus 19,5% de los tratados con cirugía (p < 0,0001) y la fibrilación auricular en el 8 6 versus 16,0%, respectivamente (p < 0,001).

No hubo diferencias entre ambos grupos en la New York Heart Association Functional Class.

En cuanto a la importancia de personalizar el tratamiento antiagregante plaquetario, se afirmó, que, si bien los análisis del genoma mostraron polimorfismos del CYP2C19 con variaciones de la actividad de esta proteína y por lo tanto su impacto en la eficacia del clopidogrel, existen interrogantes sobre la utilidad de realizar estudios genómicos para aplicar tratamientos a medida en cada paciente.

El Dr. Debabrata Mukherjee (Texas Tech University Health Sciences Center, El Paso, TX, USA), manifestó que aun falta un largo trecho para que la farmacogenómica sea aplicable para personalizar los tratamientos.

“Creemos que el polimorfismo del CYP2C19 influencia menos del 12% de la variabilidad. Los principales factores que influencian en la eficacia del tratamiento antiagregante plaquetario son el cumplimiento terapéutico y los factores ambientales. Si el 88% de los pacientes no se rigen por variaciones genéticas, no tiene mucho sentido preocuparse por identificar el 12% restante”, explicó el Dr. Debabrata Mukherjee.

Probablemente sea necesario realizar una combinación de pruebas genéticas en lugar de focalizar el CYP y el ABCB. Para ser de utilidad, las pruebas tendrían que detectar más del 50% de variabilidad.

Por su parte el Dr. Stephan Wiviott (Brigham and Women´s Hospital, Boston, MA, USA), manifestó cierta discrepancia con el anterior disertante. El Dr. Wiviiott explicó que la respuesta al clopidogrel es bastante variable debido al complejo metabolismo del fármaco variable que incluye múltiples isoenzimas del CYP El Dr. Stephan Wiviott considera que los alelos con función reducida se encuentran en el 20–30% de las personas, o sea que una de cada 3 personas es portador de alguno de estos alelos que afectan la eficacia del clopidogrel.

Tres estudios publicados en 2009, dos en el New England Journal of Medicine y uno en The Lancet, mostraron que los portadores de función reducida del alelo CYP2C19, tenían peor evolución con el tratamiento de clopidogrel. Esto se vio especialmente en los pacientes sometidos a angioplastia intraluminal coronaria con colocación de stents. Incluso la Food and Drug Administration determinó la escasa respuesta al clopidogrel en pacientes con alelos de función reducida.

En la conferencia también se señaló que el prasugrel, una tienopiridina más potente, no se afecta por las variaciones genéticas del CYP. Para el Dr. Wiviott, la farmacogenómica aplicada al clopidogrel se va a tener que emplear en el futuro cercano.

Por su parte, el Dr. Paul Gurbel (Sinai Hospital of Baltimore, MD, USA), señaló que existen estudios que demostraron la superioridad farmacodinámica del ticagrelor sobre el clopidogrel, independientemente del genotipo CYP2C19.

Quizás la solución pase por usar este tipo de fármacos en lugar de identificar alelos hipofuncionantes al clopidogrel.

En cuanto a la endocarditis infecciosa parece aceptarse la evidencia de una nueva epidemiología:

- Pacientes más añosos.
- Predominan estafilococos sobre estreptococos.
- Mayor infección nosocomial.


Esta evidencia, nos permite concluir que el perfil epidemiológico de la Endocarditis Infecciosa se ha modificado en los últimos diez años.

Los rasgos principales se caracterizan porque los pacientes son más añosos y los gérmenes involucrados son muy diferentes. Actualmente la población afectada se encuentra alrededor de los 65 años y hay casos en pacientes de 80 o más años de edad.

Las modificaciones de la flora microbiana han hecho que – a diferencia de otras épocas‐ las válvulas más afectadas en la actualidad sean estructuralmente normales y no válvulas con lesiones preexistentes.

La agresividad (virulencia) de los microorganismos es mayor. Hay más casos por estafilococos que por estreptococos. Muchos se originan en contaminaciones intrahospitalarias: internados, unidades de cuidados críticos, diálisis o tratamientos parenterales. Las nuevas características de la enfermedad deberían guiar medidas preventivas adaptadas a ellas. En particular en lo relativo a la prevención de infecciones en el ámbito intrahospitalario a través de la manipulación de catéteres.

También se mencionó la necesidad del uso racional de antibióticos guiados por esta nueva realidad epidemiológica.

En lo que respecta a la relación existente entre enfermedad inflamatoria intestinal y coronarias, ya se conocía que la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa eran enfermedades sistémicas crónicas que alteraban la fisiología del intestino. El proceso central en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y las manifestaciones asociadas son el resultado de la producción de células B de anticuerpos IgG dirigidos contra antígenos propios en diversos órganos y sistemas, incluyendo el endotelio de las arterias coronarias. Estudios previos han demostrado una significativa disfunción endotelial microvascular en pacientes con EII en comparación con los pacientes no afectados por la enfermedad.

Se ha presentado un grupo de pacientes en los que se ha analizado si existe alguna la relación entre la EII y el desarrollo de enfermedad coronaria prematura.

Los autores, han consultado la base de datos del hospital para encontrar pacientes con EII ingresados en el hospital desde 1 enero de 2007 a 31 diciembre de 2008.

Los pacientes con factores tradicionales de riesgo de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, insuficiencia cardiaca congestiva, diabetes, edad ≥ 65 años, hiperlipidemia, historia familiar, enfermedad renal terminal o tabaquismo de más de cinco paquetes/año se excluyeron de la cohorte de estudio.

Los datos de los restantes 300 pacientes con diagnóstico de EII fueron analizadas buscando la incidencia de eventos CV agudos, incluyendo infarto de miocardio, angina inestable, prueba de esfuerzo positiva, y cualquier intervención cardíaca como la angioplastia coronaria y / o implantación de stent intracoronario.

De los 300 pacientes incluidos, sólo un paciente tuvo un evento de enfermedad cardiovascular. Este paciente tenía una prueba de esfuerzo con talio positiva. Los restantes 299 pacientes (99,7%) no tuvieron ningún evento reportado de enfermedades cardiovasculares en los dos años de seguimiento.

Se concluyó, que la mayoría de las secuelas clínicas de eventos cardiovasculares son el resultado de cambios inflamatorios a nivel vascular. Mientras que la EII se asocia con un estado inflamatorio crónico que se refleja en altas tasas de aumento de la velocidad de sedimentación globular, de la PCR, de la homocisteina, etc. Los datos parecen indicar que la inflamación crónica en ausencia de factores de riesgo tradicionales no está asociada con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular prematura y eventos.

Deberán realizarse más estudios prospectivos a gran escala para dilucidar la relación entre la inflamación crónica y el riesgo de enfermedad cardiovascular.

La enfermedad periodontal estaría asociada con riesgo aumentado de infarto de miocardio.

La naturaleza causal de esta relación no está adecuadamente establecida. Las autopsias mostraron la presencia de patógenos periodontales en las lesiones coronarias culpables de pacientes que murieron súbitamente por infarto de miocardio.

Los autores de este trabajo estudiaron la posible relación de las bacterias en los pacientes con infarto de miocardio.

Se estudiaron pacientes consecutivos que fueron sometidos a angioplastia intraluminal coronaria por infarto de miocardio y se analizaron los trombos aspirados durante el procedimiento.

Se incorporaron al estudio 66 pacientes. La mayoría de ellos tratados dentro de las 24 horas del inicio de los síntomas. De esta población, 62 pacientes tenían infarto de miocardio con supradesnivel ST y 4 pacientes tenían infarto de miocardio sin supradesnivel ST. Las lesiones culpables fueron: coronaria descendente anterior 42%, coronaria circunfleja 11%, coronaria derecha 42 % y segmento de vena safena 5 %.

Se logró flujo TIMI 3 en el 92% de los enfermos.

El aspirado macroscópico contenía trombos rojos en el 72% , mixtos en el 18% y blancos en el 10%. Estudios detallados de ADN en los trombos mostraron bacterias periodontales (principalmente estreptococos del grupo mitis) en 54 (82%) de los pacientes. Las muestras de sangre para cultivo no mostraron bacteriema alguna.

Se llegó a las siguientes conclusiones: Los patógenos orales se encuentran con frecuencia en los trombos de las arterias coronarias en pacientes con infarto de miocardio. Esto parece sugerir que las bacterias orales podrían tener participación causal como desencadenantes de infarto de miocardio.

Se habló también del rivaroxoaban, un inhibidor directo del factor Xa que ha demostrado utilidad en la prevención del tromboembolismo venoso tras cirugía de cadera y prótesis de rodilla en pacientes adultos.

Otros estudios han demostrado que los regímenes de administración prolongada son superiores comparados con los de corta duración en pacientes quirúrgicos. El estudio actual pretende estudiar la utilidad de la administración prolongada de rivaroxaban para la prevención de TEV en los pacientes muy enfermos con patologías médicas como insuficiencia cardiaca congestiva, infecciones y cáncer.

Los resultados del estudio MAGELLAN indican que Rivaroxaban no es inferior a la Enoxaparina en cuanto eficacia a los 10 días y si es superior a los 35 días.

La importancia de este hallazgo se atenúa por un aumento significativo en la tasa de sangrado clínicamente relevante (mayor y no mayor), en comparación con Enoxaparina.

Se necesitan más estudios para identificar subgrupos de pacientes que puedan obtener el máximo beneficio con Rivaroxaban sin un aumento significativo en el sangrado.

Sobre la miocardiopatía de Takotsubo (MCTT), se afirmó que es una entidad cada vez más reconocida, transitoria y reversible, con buen pronóstico, tal como lo corroboraron los resultados de este estudio.

Los pacientes son generalmente mujeres posmenopáusicas, mientras que los hombres afectados suelen ser más jóvenes y es más probable que tengan alguna dependencia química.

El pronóstico de los pacientes hospitalizados varía según la raza por motivos poco conocidos. Se justifican nuevas investigaciones para comprender mejor las diferencias según sexo y raza en la MCTT.

También se confirmó en este congreso que la arteriografía coronaria por tomografía computarizada en el servicio de urgencias para evaluar el dolor precordial agudo redujo significativamente las hospitalizaciones innecesarias.

En el apartado de los lípidos, se ha hablado de nuevos marcadores (MAS 2) e incluso, del mejor parámetro para su control: el índice Triglicéridos/HDL. Volvió a comentarse el beneficioso efecto de la infusión de HDL en la prevención de las reestenosis y en la formación de placas de ateroma. En los aspectos relacionados con la terapéutica médica en el control de las dislipemias, resaltar el auge de la terapia triple a base de Simvastatina, Ezetimibe y Niacina, observándose un renacer de la Niacina. Se erige como diana de tratamiento, el HDL. Se habló, también, del RUX 208 como inductor de síntesis de Apo A, del Riesgo residual (el no capaz de controlar las estatinas) y su cuantificación, del diagnóstico por imagen con especial énfasis en el estado actual de conocimientos en lo referente al calcio coronario. También se comentó el valor real del grosor íntima/media carotídea como marcador de riesgo en evolución, así como otros marcadores: Cistatina, Microalbuminuria, etc. Se habló de la directa relación del colesterol no HDL con las LDL y éstas, como predictoras de lesión placa vulnerable. Los efectos pleiotrópicos de las HDL, constituyen una esperanza con futuro, como “detoxicador” de la enfermedad cardiovascular, así como sus efectos antiinflamatorios.

Se cita al Mipomersen en el tratamiento de la hipercolesterolemia familiar y su efectividad en el descenso del LDL.

Interesante, la relación de la Estenosis valvular aórtica con los factores de riesgo coronario: el pobre papel de la prevención secundaria con estatinas y ezetimiba, y su esperanzador futuro en prevención primaria, concluyendo en la conveniencia de un tratamiento más precoz a la hora de prevenir la estenosis aórtica valvular degenerativa. Se revisan los estudios: SEAS, SALTIRE, ASTROMER y RAAVE, en relación a la terapia con estatinas en este campo.

Un estudio novedoso, el AVRO, con el fármaco Vernacalán, selectivo del miocardio auricular, al actuar sobre canales iónicos auriculares, en el tratamiento de la Fibrilación Auricular aguda, de menos de siete días de evolución o en la Fibrilación Auricular postcirugía. Los resultados mejoran a los de la Amiodarona. Actúa más rápidamente; es de gran utilidad tras las cardioversiones que recaen en menos de 7 días o tras cirugía. Aconsejan no administrarlo en clase funcional III y IV de la NYHA

También se citó el papel del antianginoso, Ranolacina, bloqueante de los canales de sodio, en el tratamiento de la Fibrilación Auricular, administrando una dosis elevada y única de dos gramos en el momento del episodio de Fibrilación Auricular (“Pill in the pocket”). Según el estudio del Dr REIFFEL, aumenta el PR auricular, disminuye las arrítmias ventriculares (Estudio MERLIN) y previene la Fibrilación Auricular. Al parecer, en combinación con Amiodarona, aumenta su eficacia.

Las directrices de las nuevas guías, apuntan a actitudes terapéuticas más agresivas que hasta este momento.

Los estudios más relevantes a destacar en este congreso, sin duda, han sido: El estudio PARTNER, ya citado anteriormente, sobre el tratamiento de la Estenosis Aórtica severa; el EVEREST 2, también ya comentado, sobre el cierre percutáneo de la Insuficiencia Mitral con el dispositivo “mitraclip”; el estudio STICH sobre el tratamiento de la disfunción ventricular severa (Fracción de eyección <35%) y coronarias revascularizables; el estudio PRECOMBA en la alternativa del problema del tronco común; el estudio EXCELLENT con la suficiente información ante los pacientes portadores de stents en tratamiento con Aspirina más Clopidogrel o Aspirina sola, al tomar una decisión quirúrgica: Tras un tratamiento de seis meses con cualquiera de las pautas, parece ser que no existe contraindicación para discontinuarlo ante una intervención quirúrgica. El estudio OSCAR y el NAGUEYA con nuevas aportaciones en el tratamiento de la Hipertensión Arterial con el ARA II, Valsartan, a dosis altas y el calcioantagonista, Amlodipino. El estudio RAPS sobre injertos con arteria radial y vena safena y sus resultados. El STOP-IT sobre troponinas y cetoacidosis. El TRANSFER-AMI con enoxaparina y heparina no fraccionada en el SCACEST. Nuevas aportaciones al estudio PLATO. El RELID con los resultados sobre la aparición de cataratas en los cardiólogos intervencionistas. El HORIZONS-AMI en el estudio pronóstico de la presión telediastólica en el SCACEST. El estudio THE VAL-SUPPRES RANDOMIZED CONTROLLED TRIAL aportando el papel del Valsartán en la supresión de la hiperplasia neoíntima. El RELY con el papel del Dabigatrán en la Fibrilación Auricular. El estudio FEEL GOOD sobre factores de riesgo y dieta hídrica. El estudio, ya citado, HD-ROWS sobre la administración de altas dosis de Rosuvastatina una sola vez a la semana. El CILON-T sobre la influencia del Cilostazol y triple terapia antiplaquetar en complicaciones isquémicas tras la implantación de un stent. El CARDIAC MRI con Espironolactona en SAOS e hipertensión resistente. El estudio OCT sobre detección de placas inestables en SCACEST. Y el estudio PLATINO con los nuevos stents (stent resolute, etc.).

Los nuevos anticoagulantes orales, Dabigatrán y Rivaroxabán, se comentan con especial interés en la profilaxis tromboembólica y en la Fibrilación auricular.

Otros aspectos importantes allí comentados, son los que se refieren a la inflamación, aportando nuevos conceptos como el “inflamosoma”. Continúan los debates de la interleukinas y TNF.

La amplia selección de temas incluye aspectos concernientes al efecto beneficioso sobre el remodelado en el infarto de miocardio reperfundido, por el Candesartan. Tema a tener en cuenta: cardioprotección y cloranfenicol. Dejamos constancia de estos temas en la selección de abstracts que sigue a esta introducción, así como el valor de la Troponina o de la Galectina-3 en la insuficiencia cardiaca. Cómo enfrentar la infección en pacientes con SCACEST.

Resulta interesante el valor pronóstico del segmento ST en la derivación aVR en el SCASEST, o el valor de la T negativa en el inafarto agudo en relación a la función contractil. Nuevas aportaciones al tema: warfarina, infarto de miocardio y antiagregación o al tamaño del infarto utilizando la resonancia magnética.

Interesante la aportación sobre síndrome metabólico, placa vulnerable y descenso de las HDL o el valor del tratamiento con estatinas en el sten de sirolimus. Muy interesante, el valor predictivo de la HbA1C en pacientes diabéticos con infarto agudo de miocardio.

Los riesgos del cateterismo en nonagenarios, el valor pronóstico de las troponinas en las intervenciones percutáneas, las ventajas/inconvenientes del abordaje radial/femoral, el pronóstico que supone el impacto de las HDL a largo plazo, en pacientes añosos con infarto de miocardio, el valor de la cistatina C como predictor de riesgo, la incidencia del infarto agudo de miocardio en el postoperatorio tras intervenciones de cadera, el valor del apixabán en la prevención secundaria, o las interesantes aportaciones sobre la detección del cáncer gástrico en relación al tratamiento con clopidogrel y warfaria; o la paradoja del fumador. Interesante la relación entre EPOC, intervencionismo coronario percutáneo y mortalidad ¿influye la hipertensión pulmonar o la función diastólica en la mortalidad?

La hemoglobina, parece ser un marcador en la recuperación del infarto de miocardio tras intervencionismo coronario percutáneo. Se confirma la no interacción entre Pantoprazol y Clopidogrel.

Está próxima la aparición de la “superaspirina” como novedad en el tratamiento antiagregante. De momento continua el debate sobre la dosis ideal.

A tener en cuenta: calcioantagonistas y clopidogrel tras el intervencionismo coronario percutáneo. No hay que ignorar la repercusión sobre el óxido nítrico de la inhalación de vapores diesel. La calidad de vida también influye sobre la disfunción endotelial microvascular. Y hay evidencias de que el Resveratrol influye en la cardioprotección. Se intensifica la presencia en las guías de la ACC/AHA de la Aspirina, las estatinas, los IECA y los ARA II.

El marcador, Índice tobillo/brazo se demuestra evidente en la mortalidad cardiovascular. Merece la pena enterarse de que el efecto de la Atorvastatina es dosis-dependiente en la insuficiencia cardiaca de etiología isquémica o la importancia de la valoración del riesgo cardiovascular en futbolistas.

Se demuestra el beneficio de los omega-3 en fumadores y se generaliza la detección de la obstrucción coronaria por TAC. Un estudio de costes, nos aclara la situación real a ese nivel de la terapéutica Davigatrán vs Warfarina en la Fibrilación auricular o que la Lipo A es un factor de riesgo independiente en la cardiopatía isquémica.

Antes de pasar a la relación de los abstracts, llamar la atención sobre la importancia del HDL y de la inflamación en la cardiopatía isquémica. Y en cuanto a las estatinas, insistir en el diagnóstico de la miopatía o la aportación de la nueva estatina: Pitovastatina comparada con Atorvastatina, sin dejar de mencionar el papel de las estatinas en la nefroprotección por los medios de contraste.

Vuelve a hablarse de los inhibidores de la angiotensina y el riesgo de cáncer diabéticos tipo 2. Y en cuanto al Síndrome metabílico, se aportan novedades en relación al papel del estradiol.

En el mejor control del hipertenso, empieza a utilizarse con éxito la monitorización implantable de la TA. Y en el REGISTRO 3A, realizado en hipertensos, se correlaciona la presión del pulso, el ejercicio, el efecto bata blanca y la respuesta al Aliskiren. Interesante la influencia del tabaquismo pasivo en la frecuencia cardiaca e hipertensión arterial.

Varios abstracts hacen alusión a las miocardiopatías y merece la pena revisar lo referido a la miocarditis aguda vs el infarto agudo de miocardio o las aportaciones al tema: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección conservada. Otro aspecto a resaltar son las variaciones de los biomarcadores en pacientes sometidos a quimioterapia. Se da a conocer el Apelin, como nuevo marcador.

Y con una última referencia a la relación de la vitamina D con el riesgo cardiovascular, damos paso a los abstracts seleccionados.




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